Cadena de abastecimiento verde: Ventas de sustentabilidad

agosto 15, 2019 - Por Inbound Logistics Latam
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Las empresas pueden cuidar el medio ambiente y obtener un beneficio al mismo tiempo

por Merrill Douglas

Lo que es bueno para el planeta Tierra también puede ser bueno para las utilidades. Eso parece aplicarse a los productos de consumo. Según la empresa Nielsen, dedicada al análisis de datos del mercado, casi la mitad de los consumidores estadounidenses cambiaría probable o definitivamente sus hábitos de consumo para tener un impacto más benigno en el medio ambiente. Entre los millennials, ese número asciende a 75%.

Hasta diciembre de 2018, los consumidores estadounidenses habían gastado 128.5 mil millones de dólares en bienes de consumo de movimiento rápido (FMCG, por sus siglas en inglés) sustentables, un 20% más que esas ventas en 2014, señala Nielsen.

Con base en este escenario, nos comunicamos con tres empresas que consideran que los principios ecológicos son fundamentales para sus marcas. A continuación, se presenta una descripción de cómo las empresas incorporan las prácticas sustentables en sus cadenas de abastecimiento y por qué consideran que ésta es una forma provechosa de hacer negocios.

GREEN TOYS
El reciclaje es un juego de niños

Para Green Toys, la cadena de abastecimiento comienza en los residuos. La empresa con sede en Sausalito, California, fabrica sus productos a partir de plástico 100% reciclado, principalmente de envases de leche, botellas de jugo y otros envases que las personas depositan en contenedores de reciclaje domésticos. Una instalación de recuperación de materiales limpia el plástico y lo transforma en pellets.

“Nuestros fabricantes contratados compran ese material y lo usan en el proceso de moldeo por inyección”, comenta Shahram Baradaran, Gerente Senior de Control de Calidad y Cumplimiento Normativo de Green Toys.

La empresa también tiene en cuenta a la Tierra cuando empaca los juguetes. “Todos nuestros empaques son 100% reciclables, y hay un poco de contenido reciclado”, comenta Baradaran. Además, Green Toys usa tinta con base de soya o agua en el empaque, en lugar de usar tinta hecha de petróleo. El poco plástico que la empresa utiliza en los empaques proviene de botellas de agua recicladas.

“El objetivo es usar los materiales y empaques más ecológicos a los que tengamos acceso, que no tengan precios exorbitantes”, observa Baradaran.

Green Toys vende a través de minoristas y directamente a los consumidores. La empresa promueve el hecho de que sus juguetes están hechos en Estados Unidos, pero Green Toys no se ha limitado a resistir el atractivo de la producción en el extranjero a bajo costo.

También ha diseñado una cadena de abastecimiento regional, con fabricantes contratados, proveedores de plástico e instalaciones de distribución en la Costa Oeste, principalmente en California. “El hecho de que tengamos una cadena de abastecimiento local tan ajustada reduce las emisiones de CO2”, agrega Baradaran. “No transportamos el producto en camión por todo el país”.

Hace unos años, un pasante de Green Toys realizó un estudio sobre cómo el transporte afecta el medio ambiente. Los resultados apuntaron al papel decisivo del abastecimiento y la producción locales. “Los envíos desde lugares como Chicago, por ejemplo, negarían el hecho de que fabricamos nuestros productos con materiales reciclados”, señala Baradaran.

Una cadena de abastecimiento más corta también ayuda a Green Toys a controlar los costos de transporte y mantener la producción justo a tiempo. “Producimos a medida que avanzamos y podemos surtir nuestros pedidos casi en cuanto llegan”, asegura Baradaran.

A pesar de esos beneficios, la sustentabilidad ambiental no es barata. “Usar un material reciclado es más difícil que usar un material virgen que es específico para la aplicación de hacer un juguete complejo”, agrega. Sin embargo, Green Toys puede obtener ganancias mientras cumple con su misión de crear juguetes seguros, bien diseñados y respetuosos del medio ambiente, y generar empleos en Estados Unidos.

La parte “amigable con la Tierra” de ese compromiso es definitivamente una ventaja en el mercado actual. “La gente se siente bien al comprar un producto hecho de material reciclado y fabricado en Estados Unidos”, explica Baradaran. Eso es particularmente cierto para los millenials, añade.

En el futuro, los funcionarios de Green Toys esperan agregar un programa de “devolución”, alentando a los consumidores a devolver los Green Toys que ya no quieren, para que los fabricantes puedan reciclar el material y convertirlo en juguetes nuevos. La empresa planea probar el concepto pronto, comenzando con una nueva línea de juguetes de baño hechos de hule espuma: un nuevo material para Green Toys, y uno más fácil y menos costoso de enviar que el polietileno de alta densidad.

“Siendo una pequeña empresa, no tenemos los fondos para que los consumidores nos regresen todos estos productos y luego volver a procesarlos”, dice Baradaran. “Pero con este nuevo producto de hule espuma ejecutaremos un piloto para ver cómo funciona y si podemos ampliarlo”.

 

ICESTONE
Hielo ecológico

 Los miembros del equipo de IceStone tienen como objetivo convertir el sitio de producción de la empresa en una instalación cero desperdicios. Se están acercando. “En este momento, probablemente estamos cerca del 90%”, comenta Ashon McCollin, Gerente de Marketing de IceStone, con sede en Brooklyn, Nueva York.

Alojado en el antiguo Navy Yard de Brooklyn, IceStone fabrica mostradores de vidrio reciclado. También distribuye mostradores que otras compañías fabrican a partir de papel reciclado mezclado con resina, plástico reciclado o piedra de desecho triturada extraída de canteras. IceStone vende sus mostradores a arquitectos, diseñadores de interiores, fabricantes, distribuidores, minoristas y propietarios de viviendas.

El vidrio utilizado en la línea IceStone de la compañía proviene de dos proveedores de la región central de Estados Unidos, ambos fabricantes de botellas y otros productos de vidrio. Cuando esas empresas realizan controles de calidad, reservan los artículos defectuosos para su venta como material reciclado.

“El vidrio nos llega ya roto y lijado, por lo que los bordes no están afilados”, explica McCollin. El material viene en varios colores y tamaños, desde trozos pequeños hasta granos tan finos como la arena. IceStone mezcla el vidrio con cemento y, en algunos casos, añade pigmento para proporcionar un color de fondo. Después de mezclar, el material se coloca en moldes para formar losas y luego se mete a un horno de vapor durante 12 a 16 horas de fraguado. Una máquina de calibrado garantiza que las losas tengan un espesor uniforme, eliminando algunos milímetros cuando es necesario. Las losas se secan al aire durante unas dos semanas. Finalmente, se pulen y los trabajadores corrigen las pequeñas imperfecciones que encuentran.

Desde su fundación en 2003, IceStone ha desviado más de 16 millones de libras de vidrio de los vertederos, según su sitio web. Además de basar su negocio en el uso de materiales reciclados, IceStone respeta los principios ecológicos en sus operaciones. Un enfoque es el proceso de calibración, que utiliza una gran cantidad de agua. “Tenemos un sistema de reciclaje que filtra los residuos, por lo que podemos usar el agua nuevamente”, agrega McCollin.

Un gran tragaluz en el techo de la fábrica reduce la necesidad de iluminación eléctrica, al igual que el uso de vapor para alimentar los hornos. “Nuestros montacargas son eléctricos e híbridos”, dice. Además, la empresa utiliza sus propias encimeras IceStone, con su contenido reciclado, para escritorios de oficina y mesas de conferencias.

IceStone también mantiene principios respetuosos del medio ambiente en sus actividades de marketing. “Tratamos de trabajar con proveedores que tienen el mismo tipo de prácticas que nosotros”, señala McCollin. “Y nuestros materiales de marketing están hechos de papel reciclado”.

Es difícil decir si la dedicación de IceStone a la sustentabilidad le ahorra dinero o costos adicionales. “Algunas personas piensan que el material reciclado es ser súper barato; en realidad no lo es”, asegura McCollin.

Los materiales reciclados le dan a IceStone una ventaja con los arquitectos cuyos clientes buscan certificase mediante el sistema de clasificación de edificios ecológicos Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED, por sus siglas en inglés). Entre los clientes en general, los principios ecológicos de IceStone pueden o no ser un punto de venta principal.

“A algunos clientes les gusta nuestro material sólo por su aspecto”, comenta McCollin. “Una vez que mencionamos el factor ecológico y sustentable, obtienen una ventaja adicional. Y luego tenemos algunos clientes a quienes les gusta por el factor de sustentabilidad, y el diseño del material, por su apariencia, es una ventaja para ellos”.

 

3 LUSH
La desnudez es hermosa

 Desde los ingredientes de sus productos (frescos, vegetarianos, de origen étnico) hasta los muebles en sus tiendas minoristas, Lush Fresh Handmade Cosmetics intenta infundir principios ecológicos en cada aspecto de su negocio.

Fundada en el Reino Unido, Lush opera más de 900 tiendas en todo el mundo, incluidas más de 250 en Norteamérica. Su negocio en América del Norte tiene su sede en Vancouver, Columbia Británica, con centros de fabricación allí y en Toronto. Las iniciativas medioambientales de Lush se extienden a lo largo de la cadena de abastecimiento, incluyendo:

Desarrollo de productos. En la medida de lo posible, Lush diseña productos que pueden venderse “desnudos”, es decir, sin ningún tipo de empaque, comenta Katrina Shum, Gerente de Sustentabilidad de Lush en Vancouver. Tome por ejemplo la barra de champú. “En lugar de hacer un champú líquido, que requiere un envase, lo formulamos para que sea sólido”.

Adquisición de materiales. Al comprar ingredientes, Lush busca formas de beneficiar a los productores y a sus comunidades, dice Shum. Mediante la sección de beneficencia de la empresa, Lush Fund, invierte en proyectos para regenerar tierras agrícolas y forestales. “Por ejemplo, tomamos lugares que antes eran pastos de vacas y estaban en mal estado y los reforestamos para ayudar a cultivar nuestros ingredientes, y también para secuestrar carbono a través de esos ecosistemas”, explica.

Transporte. Si bien el liderazgo de Lush desea reducir las distancias que sus ingredientes viajan, Shum reconoce que esto es complicado, dada la necesidad de ingredientes que crecen en diferentes zonas climáticas. Pero al recorrer esas distancias, Lush intenta utilizar modos de transporte que usen energía más limpia como el marítimo o el ferroviario.

Empacado. Lush ha estado redoblando su compromiso con los productos desnudos. En Europa, abrió tres Naked Shops recientemente, que sólo llevan productos que la compañía puede vender sin empaque. Los clientes que buscan una lista de ingredientes u otros detalles que normalmente se muestran en el empaque pueden usar Lush Lens, una aplicación telefónica, para escanear un artículo y obtener esa información y más.

Para productos que necesariamente deben ir en envases (geles de baño, lociones y similares), Lush intenta contratar envases hechos con contenido 100% reciclado. “Cuando tenemos que usar cosas que ayuden a amortiguar los productos durante el transporte, usamos materiales compostables”, aclara Shum. La alternativa de la empresa al empaque de cacahuates, por ejemplo, se disuelve en agua.

Instalaciones. Lush ha implementado estrategias para reducir el uso de energía, el uso de agua y el desperdicio en sus instalaciones de fabricación y tiendas. Por ejemplo, un nuevo sistema de administración de energía en las tiendas permite a la compañía controlar la calefacción y la refrigeración, la iluminación y otros sistemas desde una ubicación central. “Estamos ahorrando aproximadamente el 25% de nuestro consumo de energía por tienda”, asegura Shum.

En otro programa, uno de los proveedores de Lush ahora recupera las cajas de cartón que utiliza para enviar productos a Lush en Vancouver. “Estamos enviando 750 cajas al mes que se pueden reutilizar”, añade Shum.

Algunos de esos esfuerzos, como la administración de energía, obviamente ahorran dinero a Lush. Algunos son neutros en cuanto a costos, y otros agregan un poco de gastos. Pero los principios ecológicos de Lush parecen inspirar la lealtad de los clientes. Los consumidores acuden primero a Lush porque los productos respaldan sus opciones de estilo de vida, dice Shum. “Y luego, a través de un mayor aprendizaje sobre la marca, apoyan nuestros valores”, agrega.

El balance final real de Lush es que el costo de la sustentabilidad ambiental es irrelevante. “A menudo hacemos cosas que no tienen sentido financiero, pero es lo correcto”, asegura Shum. “Se alinean con nuestra ética y valores”.


 

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