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BLOG DE EXPERTOS

  • Compás de espera a la vista, es tiempo de trabajar

    La economía mexicana ala espera

    Recordarán que en la edición febrero-marzo hablamos de cómo las fórmulas tecnócratas de las últimas 3 décadas han venido construyendo la “Gran Tragedia Mexicana”, creando una ilusión de crecimiento económico, pero sacrificando dolorosamente el desarrollo y bienestar social.

    Bueno, pues entonces me mostraba optimista, confiando en el empuje que la iniciativa privada pudiera hacer hacia soluciones pragmáticas que nos ayudaran a independizarnos paulatinamente de la economía estadounidense, abriendo mercados en otros lares. Sin embargo, el ánimo se me empieza a caer, observando cómo nos volvemos a distraer y atorar con el tema electoral, precipitado ahora por el jaloneo del Estado de México, antesala de la grande.

    Mientras en México caemos al vacío de un compás de espera que durará por lo menos dos años, Trump (a pesar de que alguien, en la Casa Blanca, le escondió el bolígrafo con el que firmaba compulsivamente decretos) no sólo mantiene energizadas las baterías para la construcción del muro fronterizo al sur de su país, sino también dinamiza las acciones para la construcción de otro muro en la frontera entre México y Guatemala; éste, claro está, orquestado por el amigo de su yerno, un señor llamado Luis Videgaray, que por cierto, un cargo público importante tiene en el gabinete presidencial mexicano (¡No dejo de preguntarme con profunda confusión, al servicio de quién está!).

    Entre dos muros altamente vigilados por Estados Unidos (dicen que el de Guatemala sí lo va a pagar Trump); la infraestructura logística estratégica concesionada a empresas extranjeras (muchas estadounidenses); la banca en manos de firmas foráneas, entre las que se encuentran los controles Rothschild, Rockefeller y JP Morgan (sin mencionar que las reservas en dólares de Banxico duermen en territorio Yankee); el petróleo y otros recursos naturales y energéticos entregados a Estados Unidos grácil y veladamente por la “patriótica” Reforma Energética; y entidades como la CIA, FBI y DEA instaladas en flamantes edificios de Av. Reforma en CDMX, y operando con la venia del gobierno mexicano, a lo largo y ancho de este país todavía llamado México...

    Me pregunto, ¡¿acaso nos dieron alguna especie de “soma”?! ¿Habrá venido éste en el maíz amarillo que importamos de Estados Unidos para hacer tortillas? El pasado 7 de febrero, en un titular que parecía grito de victoria, la Strategic Forecasting –STRATFOR- decía: “México ha quedado arrinconado económica y políticamente”... mientras los mexicanos duermen profundamente; los maduros, soñando que las victorias del pasado alcanzan todavía para conservar un país; y los jóvenes, soñando complacientemente, pero con ingenuidad, que pronto serán gringos.

    Ante esta situación, dos años de distracción electoral representa un compás de espera muy riesgoso; en ese lapso pueden pasar muchas cosas, dado el polvorín geopolítico del mundo. Me resisto a creer que pudiésemos correr la misma suerte que Afganistán –como algunos analistas políticos advierten–, pero de que las señales son tan claras que gritan, a pesar de sus matices, no me queda la menor duda. Por otro lado está el compás de espera que representa la renegociación del TLCAN, cuya dilación no obedece en absoluto a ningún tipo de arrepentimiento del señor Trump, sino a la espera de una incierta alineación de estrellas que permita al mandatario norteamericano jugar mejor sus cartas.

    No obstante ello, tras la sensible pausa vivida durante el primer trimestre del año, México celebra un ligero repunte advirtiendo la reactivación de algunos corredores industriales como aquéllos del Bajío, apostándole al aparente debilitamiento de las políticas del señor Trump.

    Sin embargo, la situación sigue prendida de los alfileres japoneses Honda, Toyota y Nissan, y la alemana BMW, que si bien sostendrán por un tiempo las economías de Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí, con sus plantas armadoras y su respectiva cadena de proveeduría, no podrán apuntalar con mucho la pesada losa de los desafíos económicos del país, si la balanza del TLCAN se inclina hacia Estados Unidos, como es de esperarse, y si las remesas siguen cayendo ante deportaciones masivas.

    No cabe duda que hemos entrado en la era de las guerras comerciales. Ninguna de las ahora potencias económicas quiere entrar abiertamente a una guerra militar, porque simplemente no habría ganador. Hoy las guerras están siendo más estratégicas: bloqueos comerciales, batallas cibernéticas, simulación terrorista, alianzas y divisones regionales, desequilibrios sociales y políticos, invasiones y controles por medio de trasnacionales, contrucción de bases militares disfrazadas de infraestructura logística y comercial, epidemias y hambrunas “controladas”... y hasta cataclismos geofísicos provocados y manipulados por medio de satélites y misiles sub-oceánicos.

    Hoy, los mercados, la bolsa de valores, la calle, las redes sociales, la prensa, los tratados de libre comercio y los fenómenos migratorios, entre otros, pueden convertirse en poderosas bombas de destrucción, tan inesperadas como lo fueron las atómicas en Japón. Y si bien ante este escenario poco podemos hacer, menos aún si nos encontramos dormidos y soñando guajiramente, distraídos en funciones de “circo político”, riéndonos con irresponsabilidad (o quizá nerviosismo inconsciente) de nuestras fallidas conductas, o haciendo compadrazgos al calor de la fiesta que la corrupción y la impunidad representan. Las bombas empezaron a lanzarse en México hace muchas décadas, y han venido destruyendo con la misma crueldad y sigilo con los que se cocina un caldo de rana a fuego lento. Las consecuencias se han dejado ver aquí, allá y acullá; van explotando en diferentes lugares y a diferentes tiempos, como si estuvieran programadas en secuencia.

    La primera explotó en paralelo a la firma del TLCAN, ¿recuerda? El levantamiento insurgente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional –EZLN- advirtió aquel mes de enero de 1991, el comienzo de esta curiosa historia de crecida económica para unos cuantos y caída para otros muchos más, mientras el tejido social se descomponía lentamente.

    ¿De verdad no nos damos cuenta? ¿De verdad cree usted que no pasa nada?

    MÉXICO, TAN LEJOS DE LATINOAMÉRICA Y TAN CERCA DE ESTADOS UNIDOS


    Si encima de parecer estar lejos de Dios, México se ha alejado de América Latina, Porfirio Díaz se quedó corto al lamentar dicha circunstancia. Ante la aplastante globalización que se veía caer sobre la región en los años no-ventas, personajes como Ignacio Lula Da Silva y José Mújica, entre otros y en diferentes foros, hicieron llamados diversos a México para cerrar filas con todo el bloque regional, pero México sólo tenía ojos para Estados Unidos; el naciente neoliberalismo en tierra Azteca, poco tenía que hacer –en su óptica miope- con las izquierdas al sur del continente, pues no era conveniente simpatizar con ellas, pudiendo ofender al nuevo "aliado".

    La firma del TLCAN lo arrancó del “seno familiar”, llevándose al hijo del norte, a probar suerte tras el espejismo del “sueño americano”. Más pronto que tarde aquel hijo se llenó de arrogancia, mientras sus hermanos seguían haciendo esfuerzos por sobrevivir ante los embates globales.

    Y sobreponiéndose a ellos, Brasil creció hasta hablarse de “tú” con India, Rusia y China, y Uruguay le regaló al mundo la oportunidad de ver hecha realidad, la extraña pero esperanzadora llegada de la congruencia y la integridad a una silla presidencial.

    ¿Podrá el hijo pródigo regresar a casa, si el TLCAN le da la espalda?

    América Latina no está exenta de las guerras comerciales que se gestan en el mundo. El golpe a Dilma Rousseff en septiembre del año pasado es clara muestra de ello. Los poderes de facto pueden dejar un rato gobernar a las izquierdas, pueden permitir de pronto que las sociedades tengan esperanza, que prueben un poco el sabor de la democracia, del orden y hasta permitir que acaricien el cielo con alguna victoria, pero en breve les recuerdan que el verdadero juego está alrededor del dinero y aquello que lo facilite; y como de guerra e trata, implementan su mejor estrategia: la división. En este contexto, preocupa ciertamente el resurgimiento de nacionalismos, no por atentar contra la globalización, que también ha demostrado tener sus grandes deficiencias, sino por el tinte fascista que enarbolan sus representantes; unos, volviendo a suspirar por tiempos imperialistas pasados, y otros, temiendo perder su posición imperial ante otros gigantes. Pero como esta historia ya la vivió el mundo, más vale entender con humildad, que es tiempo de buscar aliados, es tiempo de sumar inteligencias, de hacer músculo; es tiempo de integrar el conocimiento universitario y de innovar, pero sobretodo de volver a la esencia; es tiempo de sacudirnos el egoísmo y comprometernos con la profesionalización en beneficio de la causa común. Es necesario identificar a nuestros verdaderos aliados y distinguirlos con claridad de los depreda- dores. Un aliado aporta y recibe con gusto nuestra aportación, porque la reconoce valiosa y útil; un depredador nos utiliza y menosprecia nuestra valía por considerarla inferior.

    ¿Qué podría México aportar a América Latina? ¿Cómo podría México enriquecerse con la valía latinoamericana?

    Colombia, por ejemplo, un país con el que hemos compartido desafíos similares, se levanta tras 50 años de guerra interna, elaborando un magistral proyecto de paz y de reconstrucción social, del cual México bien podría tomar nota; cierto es que, debilitada todavía por las heridas, no tuvo la fuerza suficiente para subir el primer escaño hacia el perdón, pero se obliga hacia el desafío de lograrlo, consciente de la responsabilidad histórica que tiene no sólo ante las nuevas generaciones de colombianos, sino ante la misma región latinoamericana.

    Chile, por su parte, con una espectacular capacidad de resiliencia se erige impulsado por el carácter disciplinado que la dictadura le dejó por herencia, y hace de la Tecnología de la Información, la innovación y su amplio espectro cultural, su mejor arma de lucha; sin duda, mucho tenemos que aprender de ellos.

    El modelo neoliberal no tan sólo nos ha metalizado en los negocios, sino también en nuestras relaciones interpersonales, interinstitucionales e internacionales; pareciera que si no es dinero, nada bueno puede aportarnos otro, y me parece que esto es parte de la idiosincrasia capitalista y competitiva con la que Estados Unidos también nos ha contaminado, a través de la dependencia psicológica que hemos desarrollado hacia ese país.

    ¿Dónde quedó el humanismo que caracterizó e impulsó la creatividad mexicana durante los años treintas, cuarentas y cincuentas del siglo veinte, la era del “Milagro Mexicano”, cuando a través de su pensamiento, el mexicano se reconstruía y hacía patria, dando a conocer mundialmente su valía, a través de la literatura, el muralismo, la pintura, la música, la danza y el cine.

    Junto con la recuperación de la dignidad y la autoconfianza –de las que hablábamos en la edición 133-, México tiene que recuperar ese humanismo bajo una clara conciencia de “Especie”. Hoy como nunca, el ser humano se enfrenta al desafío de defender la dignidad de la especie humana, tan rebajada por el “canibalismo” que se ha permitido, al arrojar la ética por el inodoro y hacer del dinero y el poder, el dios al cual se adora en el santuario del neoliberalismo.

    Los mexicanos debemos despertar y tomarnos en serio; dejar de hacer apología de los desaciertos y alarde de los aciertos, pues mientras lo primero minimiza la gravedad de la situación, lo segundo hace eminente lo apenas inminente, creando una ilusión de grandeza inexistente.

    En este sentido, las empresas pueden ayudar mucho, entendiendo y atendiendo su responsabilidad social, a pesar de estar insertas en el sistema. Dejemos volar nuestra creatividad y hagamos campañas al interior de ellas, para volver a respetar nuestro trabajo, nuestra persona, nuestro país, y recuperar el amor propio.

    Es tiempo de votar, sí, pero por la dignidad mexicana. Sólo habiendo recuperado ésta, podremos entonces volver a estar en condiciones de aportar a nuestros aliados, y defendernos en tiempo de guerra.

    Mientras el circo electoral nos sumerge en un compás de espera de resultados inciertos, trabajemos por lo menos al interior de las empresas. ¿Ya está su empresa trabajando en este sentido?


     Propone COPARMEX CDMX esquemas de apoyo para madres trabajadoras

    COPARMEX Ciudad de México hizo un llamado a los gobiernos federal y local para que generen un programa de incentivos fiscales en beneficio de las empresas donde ofrezcan contratar a madres trabajadoras, además de solicitar flexibilidad a la banca para el otorgamiento de créditos, para que las emprendedoras puedan materializar sus negocios. Jesús Padilla Zenteno, Presidente del Centro Empresarial de la capital, destacó que tales acciones en favor de mujeres madres de familia provocaría un mejor panorama de inclusión laboral en la Ciudad de México.

    “Los gobiernos deben explorar la posibilidad de generar incentivos fiscales a las empresas, y nosotros como empresarios debemos promover condiciones para que las madres trabajadoras puedan integrar su vida familiar con la laboral”, señaló el empresario.

    Entre las propuestas, explicó Padilla Zenteno, está ofrecerles flexibilidad de horarios, laborar medio tiempo en la oficina o con esquema de Home Office, a fin de permitirles empatar su rol de madres con el de productividad laboral. Indicó que en el país, las mamás trabajadoras representan el 16% del sector empresarial, mientras que al momento de emprender, sólo el 19% son mujeres.

    Además, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), de cada 100 mujeres que solicitan un crédito, 99% salda sus deudas de manera íntegra. Sin embargo, a pesar de estas cifras, la situación en CDMX no es tan favorable, ya que el ingreso promedio de las mujeres es de 44 pesos por día, el 24.5% ganan de uno a dos salarios, mientras sólo el 7.4% gana más de cinco salarios mínimos.

    “Gobiernos, empresarios, trabajadores y sociedad civil debemos cambiar el paradigma tradicional para ofrecer mejores condiciones, para hacer permanecer el talento de las madres trabajadoras en el sector productivo”, concluyó el empresario. Fuente: Rubén Zimbron / Difunet Comunicación


    index Nacional y SEMAR enarbolan y promueven valores e identidad

    El Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (index); que preside Federico Serrano Bañuelos, recibió de la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR), un curso con duración de tres días, titulado “Nuestros Valores, Nuestra Identidad”.

    La SEMAR, subrayó frente representantes de las 21 Asociaciones que integran index, así como a las empresas de la membresía, que es un privilegio y un honor llevar a cabo la transferencia de experiencias; siendo index Nacional, el primer organismo del sector privado en recibir este curso, uniéndose así a la lista de otras dependencias y fuerzas armadas de países que lo han recibido, como Chile, Colombia y próximamente Perú.

    Desde siempre, el interés del organismo es el actuar con valores y responsabilidad social en todos los ámbitos, en beneficio de hacer a México un país más competitivo, con mayores oportunidades de empleo y por ende con estabilidad social. IMMEX se compromete a enaltecer y transmitir los valores y la identidad, tanto hacia sus colaboradores como a la comunidad en general.

    Con este curso, se demuestra que todas las empresas que forman parte de index, cuentan con valores, destacando la ética, el respeto, el trabajo en equipo, el compromiso que adquieren con liderazgo, generando una tradición en la que sus colaboradores aplican dichos valores tanto en el ámbito laboral, como en el personal, y de allí que como organismo, ofrezca calidad y excelencia en todo lo que hace.


     

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    Escrito por Adriana Holohlavsky

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