Botón de Boletín

BLOG DE EXPERTOS

  • El comercio con China: una cuestión de equilibrio

    Banderas USA y China

    El presidente Trump no ha tenido reparos en su deseo de igualar las condiciones del comercio entre Estados Unidos y China, pero los líderes de negocios han luchado tradicionalmente contra los esfuerzos para forzar al rival comercial a celebrar un acuerdo que sea más equitativo para ambas partes.

    No obstante, la disidencia es cada vez mayor, según la Cámara de Comercio Americana en la Encuesta sobre el Clima de Negocios en China 2017 (AmCham China). A principios de 2017, China abrió aún más sus puertas a la inversión extranjera, pero los inversionistas se quejan de que los reguladores gubernamentales del país interceden con frecuencia para asegurarse de que entre más dinero del que sale.

    Cuatro de cada cinco compañías consideran que las empresas extranjeras son bien recibidas en China, y más del 50 por ciento de las empresas estadounidenses que operan en China afirman que reciben un trato injusto en comparación con las empresas chinas, según la encuesta de AmCham China.

    Más del 80 por ciento cree que la relación no mejorará en el corto plazo. Como tal, los líderes de negocios están cada vez más dispuestos a asumir riesgos en China para conseguir la reciprocidad que les ha sido negada históricamente. Mientras que algunos están exigiendo que se aplique la ley del Talión -negar a los inversionistas chinos el acceso en Estados Unidos a cualquier cosa que las empresas estadounidenses tienen negada en China-, muchos accionistas temen que tal acción agresiva desencadene una guerra comercial, cuyos resultados siguen siendo difíciles de predecir.

    La posición oficial de la administración Trump, presentada en el Programa Nacional de Política Comercial para 2017, publicado en marzo de 2017, parece apoyar a las empresas estadounidenses que están cansadas de la desigualdad de oportunidades: “Es hora de un enfoque más agresivo.

    La Administración Trump utilizará toda la influencia posible para alentar a otros países a dar a los productores estadounidenses un acceso justo y recíproco a sus mercados. El propósito de este esfuerzo es asegurarse de que más mercados estén verdaderamente abiertos a los bienes y servicios estadounidenses y mejoren el comercio mundial y la competencia, en lugar de restringirlos. Tal política ayudará al crecimiento de la economía mundial, al romper las barreras comerciales de larga duración y promover una mayor competencia”.

    El mejor resultado posible sería un acuerdo comercial positivo y recíproco por el cual se beneficien tanto Estados Unidos como China, pero las probabilidades de llegar a ese punto sin una gran cantidad de posturas y represalias son escasas. Los cargadores y proveedores que tienen participaciones en China deben adoptar medidas para amortiguar cualquier daño colateral que pudiera resultar de las negociaciones, las cuales con toda seguridad empeorarán antes de mejorar.