LOGISTICAL HAPPINESS: La felicidad en los tiempos del COVID

noviembre 11, 2020 - Por Inbound Logistics Latam
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La felicidad en los tiempos del COVID

 

Por Logixtic *

La vida continúa en épocas de pandemia. Aferrarse a la vida, a los negocios, a la escuela es parte de superar nuevamente una gran crisis, entre las muchas vividas como especie. En esta ocasión, cambia la forma, pero no el fondo, porque “el amor se hace más grande y noble en la calamidad”.

 

La narrativa del novel colombo-mexicano es inconfundible. En diciembre de 1985 se publicó su obra “El amor en los tiempos del cólera”, y quienes la han leído, han podido encontrar dos temas fundamentales: la muerte en sus distintas facetas, y el amor como herramienta de búsqueda permanente para alcanzar la felicidad. 

En la novela, Florentino Ariza y Fermina Daza entrelazan situaciones a través de aforismos y reprimendas ocasionados por la naturaleza humana, especialmente por los oficios del corazón y las dificultades para sortear relaciones sociales. Para efectos explicativos, se trata básicamente de la búsqueda y la espera de la felicidad durante 51 años, 9 meses y 4 días, tiempo a lo largo del cual se observa y se brega con la muerte en todas sus formas. La exactitud en el uso del tiempo representa para el autor, la importancia del amor que se espera para ser feliz.

La historia aborda dos tipos de amor: el que se consigue tras años de convivencia, y el que surge desde el primer encuentro. Del primero, quedan las vivencias, y del segundo, cada detalle sencillo, pero significativo; detalles que te hacen soñar con los recuerdos más puros de un amor idílicamente tierno. Este último puede ocurrir en poco tiempo, al igual que la muerte se suscita de manera súbita y sin explicación.

Asimismo, el Río Magdalena representa en la novela la vida, donde a veces el agua cambia de color para volverse turbia; donde el caudal se estrecha y ensancha intermitentemente; donde las orillas se bordan con marañas de vegetación de todos los tamaños, que a su vez conviven con arboles colosales, escombros de pueblos abandonados, tufaradas de descomposición que navegan con la corriente, y algarabías de loros y simios, entre las muchas cosas que hacen parte del paisaje.

Recordando hoy esta gran obra, me permito observar la impresionante similitud que guarda el relato novelesco con nuestra propia vida y nuestros negocios de logística, los cuales recorren un mismo río, que nunca vuelve atrás y no se puede navegar dos veces. 

Existen ocasiones operativas que nublan la razón y nos dejan pensando turbiamente; a veces, cuando avanzamos rápido en caudales de trabajo y flujos amplios de negocios estamos muy tranquilos vislumbrando el futuro, pero cuando se estrecha el cauce, encontramos en la ferocidad del movimiento la manera de seguir vivos y aferrados a nuestras actividades. Aun sin la rentabilidad esperada, observamos a nuestro alrededor claridades, tropiezos, dificultades, olores, sensaciones y personas de todo tipo, que sólo están en las orillas de nuestra vida y de nuestros negocios, donde nunca decidimos detenernos. Al final, cada uno observamos, según nuestro nivel de conciencia, los restos de lo que fue y de lo que pudo ser. Como seres con memoria, cada uno conoce e interpreta sus propios ruidos, ya que en los recuerdos sólo queda la sensación de lo que sí se pudo concretar, dejando los demás asuntos pendientes o en el olvido.

 

El río interconectado por la tecnología moderna

Así hemos navegado el 2020, con amor en tiempos de epidemia local y pandemia global. Esta circunstancia nos permite trasladar la coincidencia histórica a estas épocas rápidas de convergencia tecnológica, disrupciones de todo tipo, cambios bruscos en el cauce estrecho, habilidades de navegación puestas a prueba, nuevas enfermedades que aún no tienen cura, y todo ello con el temor y la vulnerabilidad expuestas, y la incansable demanda de más fuerza y capacidad, para resistir los embates de una crisis aumentada en lo humano, social y económico.   

Sin embargo, si se revisa la historia, este momento es sólo un efecto cíclico que durará unos pocos años. En 2024 se recordará con cierta indiferencia, y dentro de diez años será un lejano relato histórico. Como especie, las lecciones aprendidas parecen pobres, y tristemente la sabiduría nos llega cuando ya no sirve para nada. 

El covid-19, puesto como reto adicional para las operaciones de nuestras empresas de logística, ha generado miedo y parálisis económica a nivel global, y hoy no tenemos total claridad sobre las consecuencias; no obstante ello, pongamos en perspectiva la realidad. La cuota de sacrificio humana aún no se compara con eventos desastrosos de la historia como: la peste bubónica de 1347 (60 millones de personas), la gripe de 1918 (50 millones), la Rusia de Stalin con su gran purga de 1936 (66 millones de personas), la segunda guerra mundial 1945, (45 millones de personas)… cifras debatibles, pero sin duda escalofriantes en sus respectivos contextos.

La nueva realidad se fundamenta en el uso de todas las formas existentes de telecomunicaciones para evitar al máximo el contacto físico: se hace necesario seguir operando, negociando, produciendo y distribuyendo mercancías; las clases virtuales, en todos los niveles educativos, hacen que las relaciones alumno-profesor cambien bruscamente, y los modelos pedagógicos aún no encuentran cómo transmitir el conocimiento a través de modelos autodidactas, hacia los cuales tenemos que migrar; noviazgos, enamoramientos, promesas de felicidad y relaciones de todo tipo aparecen entre personas que aún no se conocen físicamente, y todos estos hechos sociales ya forman parte de la rutina en menos de seis meses. 

La vida continúa en épocas de pandemia. Aferrarse a la vida, a los negocios, a la escuela es parte de superar nuevamente una gran crisis, entre las muchas vividas como especie. En esta ocasión, lo que ha cambiado es la modalidad y el acceso a las tecnologías disponibles.

 

Florentino Ariza, un experto en resiliencia

El protagonista, resiste el tiempo y todos los embates de la vida para aferrarse de manera única a su objetivo: intentar ser feliz a su modo, con lo que podía, pero no con quien quería. Es otra forma de ver las metas, superar tantos vericuetos y tentaciones posibles, sin perder el enfoque; observar pacientemente la realidad de la muerte en todas sus manifestaciones, y esperar al amor de su vida -parte de la coraza que se necesita para resistir… una muestra única de resiliencia.

Florentino recibe y resiste estoicamente varias cartas y respuestas de su amada, instigadas por una rabia ciega. Quien las escribe y las pronuncia, no puede imaginarse que sean recibidas como muestras o cartas de amor. Furia, palabras crueles, oprobios injustos y vilipendios hirientes, son poco para conjurar el estado de reconciliación necesario ante la ausencia, la incomprensión del entorno y las dificultades naturales de la vida y los negocios. Aquí, una vez más, está a prueba nuestra capacidad para entender el entorno y leer correctamente las actitudes, reacciones y palabras de nuestros congéneres.  

Esperar para ser feliz hasta el final de los días también es una opción; sin embargo, nuestras vidas y negocios reclaman atención, requieren velocidad y dirección apropiada, y son estos momentos en los que el ánimo y el pie deben estar puestos en el acelerador.

 

Amar lo que se hace en tiempos de tragedia

“El amor se hace más grande y noble en la calamidad”, es una de las muchas frases de la novela puestas en su contexto. 

El barco llamado “Nueva Fidelidad”, se convirtió en escenario del recomienzo de un amor que nació juvenil, que se saltó los años de un largo matrimonio y llegó hasta la edad dorada del recomienzo. En ese barco, también ondeaba una bandera amarilla, símbolo de la peste del cólera, no porque tuviera a bordo la enfermedad, sino utilizada hábilmente para alejar a los posibles pasajeros que quisieran abordarlo en los puertos donde habría que llegar.

Entre música, licor y anís, los cuatro personajes del final de la historia: el capitán y su novia, Fermina Daza y Florentino Ariza, navegaban por las aguas del norte de Colombia, celebrando el triunfo del amor sobre los años. Fermina Daza, le preguntó a Florentino, hasta cuándo duraría su “ir y venir” navegando por el río, a lo que Ariza contestó con la respuesta que hacía medio siglo tenía para ella: “toda la vida”. 

Continuemos con prudencia y cautela con nuestras operaciones de rutina, buscando nuevos horizontes y oportunidades; con el firme amor a lo que hacemos en cualquier época y en cualquier parte, estas dos condiciones no tienen tiempo ni lugar, y es parte de florecer en donde Dios nos haya puesto. Es recordar que a medida que avanza la vida, es más denso el apremio y el sentimiento cuanto más cerca vivimos los momentos difíciles. Ahora debemos pasar conscientemente de un momento de reacción a un estado de gracia, donde no se puede detener el paso ni las metas, entendemos que los negocios y sus resultados no son un medio para nada, ni mucho menos el único objetivo, sino un origen y un fin en sí mismos, que debemos cultivar positivamente.

El río de la vida, aguas arriba y aguas abajo, es sin duda un “hasta siempre” .


* “Logixtic” es el nombre del equipo estratégico para la gestión de felicidad de Grupo Rayuela MX, operador logístico especializado en cadena fría, el cual integra el conocimiento colaborativo y la tecnología sobre sistemas de información, enfocados en la cadena de suministros y operaciones especializadas de logística. Logixtic es un término que fusiona a la palabra “logística” el vocablo “Ix” que significa mago en maya. A este equipo se le puede contactar por medio de: Gerencia@gruporayuelamx.com

 

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