SOUTHAMERICA LOGISTICS: Este año “virulento” saca a relucir notables pendientes

septiembre 8, 2020 - Por Inbound Logistics Latam
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Este año “virulento” saca a relucir notables pendientes

Si luego del 11 de septiembre de 2001 se generó un marco comercial global para procurar que las cadenas de valor fueran seguras, hoy corresponde que éstas sean limpias. La efectiva gestión de la Diplomacia Sanitaria para promover un balance entre el comercio y la protección de la salud, es una herramienta necesaria.

Que las crisis hacen aflorar lo mejor de las personas, no hay ninguna duda. Entonces, ¿por qué no aflora lo mejor de nosotros de manera constante, como si estuviéramos en crisis permanente?

Hasta hace poco, apenas seis meses, los países en vías de desarrollo no contaban con recursos financieros para enfrentar situaciones que ayudaran a paliar o mejorar sus situaciones sociales y de infraestructura, por ejemplo. Los países desarrollados que tienen los recursos, los “manejaban” muy discrecionalmente, y los organismos financieros internacionales prestaban a tasas que excedían la realidad de los países que las demandaban, por lo general los más necesitados de divisas.

Ahora, también debemos tener muy en cuenta a estos últimos países; no tenían recursos ni financieros ni económicos, no saldaban por ello las deudas contraídas, y necesitaban endeudarse más para sostener un aparato gigantesco creado por años, donde el último rubro a atender era el desarrollo.

Después de varios años de un débil desempeño económico, con un bajo crecimiento promedio, América Latina y el Caribe se enfrenta ahora a un panorama bastante crítico con la crisis mundial generada por la pandemia de COVID-19 (Coronavirus). El Banco Mundial está asistiendo a los países a reducir el impacto de la enfermedad y a enfrentar otros desafíos del desarrollo.

El proyecto implementará soluciones, estándares, directrices, métricas, herramientas y metodologías de las Naciones Unidas para ayudar a los países en desarrollo a construir resiliencia en el transporte, el comercio y la logística a raíz de COVID-19. La iniciativa reúne a las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas para África (CEPA), Europa (CEPE), América Latina y el Caribe (CEPAL), Asia y el Pacífico (CESPAP) y Asia occidental (CESPAO) con la UNCTAD y los fondos administrados por Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.

El Grupo del Banco Mundial está tomando medidas amplias y firmes para ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su respuesta ante la pandemia, mejorar la vigilancia sanitaria y las intervenciones de salud pública, y ayudar al sector privado a mantener sus operaciones y los puestos de trabajo. Proporcionará hasta 160 mil millones de dólares en apoyo financiero durante los próximos 15 meses para ayudar a los países a proteger a los pobres y vulnerables, respaldar las empresas y afianzar la recuperación económica.

Un Primer estudio integral del Banco Mundial sobre desafíos y oportunidades para reavivar el crecimiento de la productividad, manifiesta que: “Los niveles de productividad en los mercados emergentes y las economías en desarrollo permanecen por debajo del 20 por ciento del promedio comparado con las economías avanzadas. Un posible lado positivo puede ser que los cambios en el comportamiento de la pandemia acelerarán la adopción de nuevas tecnologías, una mayor eficiencia entre las empresas y el ritmo de la innovación científica. Sin embargo, es vital garantizar que estos beneficios se distribuyan ampliamente y que las interrupciones del mercado laboral impulsadas por la tecnología estén bien gestionadas “. El informe, el primero de su tipo, se basa en un conjunto de datos completo que abarca 35 economías avanzadas y 129 economías de mercados emergentes y en desarrollo.

¡Qué importante estas iniciativas! ¡Qué alentador que aparezca lo mejor de las personas, insertas en instituciones! Sobretodo en aquéllas que poseen los recursos económicos para llevarlas adelante. Aunque mejor sería que éstas se plasmen en Políticas Públicas en cada una de las naciones, y que no quede todo en mera ayuda y colaboración, o mejor dicho, en buenas intenciones.

Aparece un dinero que “supuestamente no había” y hasta era imposible de reunir. Miles y miles, ciento de miles de millones de la moneda en cada país está apareciendo para paliar esta situación virulenta. Qué bueno sería que además de ello, ese dinero fuese distribuido de manera planificada. Todas las instituciones reconocidas internacionalmente poseen datos de cómo se afectarán las economías regionales producto de esta crisis mundial; datos que también incluyen lo social, la salud, y después el desarrollo. El desarrollo… pensado aquí en el productivo, ¿se ahonda en la infraestructura? Porque si no, estaremos ingresando en la disyuntiva que nos plantea qué está primero, el huevo o la gallina.

La infraestructura híper necesaria es la misma con la que están lidiando, por ejemplo, los controles de frontera. Si para prevenir la propagación del virus que se genera a través del transporte de mercancías no está debidamente resguardado, esta pandemia será muy difícil de controlar. Si el 80 por ciento del comercio mundial se traslada por transporte comercial, éste puede contribuir a la propagación del virus (de hecho, lo hace), ya que no está completamente informatizado. Los documentos como las mercancías continúan sujetos a controles físicos para aduanas y otros fines reglamentarios. El personal de las estructuras portuarias, los puntos de cruce de fronteras y las terminales de control están expuestos al riesgo de pandemia por la naturaleza de su trabajo.

Las agencias fronterizas enfrentan el desafío de acelerar el despacho de importaciones y exportaciones, incluidas las donaciones y los envíos de socorro, al tiempo que garantizan la prevención de epidemias y proporcionan controles de cumplimiento adecuados. No obstante, las fronteras están cerradas o severamente restringidas para camiones, en algunos casos para trenes, transporte aéreo, transporte terrestre y marítimo.

Las medidas fronterizas como la salud o el control de permisos de los conductores crean kilómetros de colas y días de tiempo de espera. La acumulación de carga en los aeropuertos y puertos marítimos es consecuencia de una caída repentina de la demanda, una mayor verificación de documentos en la frontera u otras razones (CEPAL).

Un ejemplo de acción deseable es la necesidad de reorganizar el comercio internacional para tener en cuenta los problemas de salud que eran un problema incluso antes de la crisis de COVID-19. Entonces, aquí ingresamos en otro aspecto y que como todo lo manifestado anteriormente tiene que ver con una disrupción logística producto de esta crisis epidemiológica. Nuestra Organización Mundial de Ciudades y Plataformas Logísticas, como observador que es a nivel internacional, elaboró un programa denominado “Logística Preventiva”, que ya hemos presentado en números anteriores y la cual vincularé en la próxima edición con este tema sanitario y la Certificación de Logística Justa. Ahora quisiera pronunciarme en otro aspecto que está muy vinculado a uno de los que estamos abordando aquí: La salud. Y para ello me ampararé en un trabajo analizado por dos profesionales: Jaime Granados, Jefe de la División de Comercio e Inversión del Sector de Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo, y Alejandra Villota, consultora del Sector de Integración y Comercio del BID, parte del equipo de Desarrollo de Negocios de ConnectAmericas. Ambos plantearon “La Diplomacia Sanitaria”,  argumentando que:

Frente al impacto económico y comercial causado por la pandemia del COVID-19 y la incertidumbre sobre la reactivación de las economías de América Latina y el Caribe (ALC), los países de la región deberían poner en marcha una nueva estrategia comercial: la nueva Diplomacia Sanitaria. Esta pandemia ha generado invariablemente una mayor sensibilidad por los temas sanitarios relacionados con el flujo global de personas y mercancías. Al fin y al cabo, la dispersión mundial del virus es un resultado de estos flujos.

A partir de esta realidad ha surgido en los países una nueva y más exigente dinámica de controles de entrada de las mercancías. Ya se percibe un aumento de las medidas sanitarias y fitosanitarias en las fronteras, así como el uso de procesos y tecnologías más sofisticadas para la vigilancia y el cumplimiento de estas medidas.

Esta proliferación de reglamentaciones sanitarias podría traer consigo el germen del abuso, es decir, que la aplicación de nuevas medidas en respuesta al COVID-19, se torne un obstáculo innecesario al comercio internacional, ya sea por su desproporcionalidad o por su impertinencia, tanto en la definición de los parámetros de rigurosidad como en las exigencias documentarias, tratamientos específicos y hasta pruebas de laboratorio. Todo ello con el ánimo de impedir la importación y proteger la producción nacional.

Esta estrategia comprende una serie de acciones para armonizar las regulaciones internacionales, mejorar los sistemas internos de gestión sanitaria e impulsar la promoción de negocios en el exterior, las cuales permitirían a los países fortalecer su capacidad para expandir su comercio internacional durante y después de la pandemia.

Para evitar o reducir las consecuencias negativas de posibles obstáculos al comercio, o incluso para sacarle partido y planificar de manera estratégica su futuro comercial, los gobiernos deberán emprender un conjunto de medidas en tres áreas:

Estrategia de negociación internacional

Gestión sanitaria con una agenda nacional que enfatiza la salud pública

Promoción de negocios, con claro enfoque ofensivo. Todo este trabajo en su conjunto constituye lo que podríamos llamar, la nueva Diplomacia Sanitaria.

Estrategia internacional

A nivel estratégico global, los países y organismos internacionales relacionados al flujo de mercancías y personas deberán repensar la arquitectura institucional, regional y multilateral para armonizar regulaciones y hacerlas cumplir.

Tanto la Organización Mundial del Comercio, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Sanidad Animal, así como sus pares a nivel regional, deberán coordinar sus esfuerzos para lograr transparencia y sustento científico en los procesos de formulación de las reglamentaciones internacionales, y efectividad en su cumplimiento, monitoreo y solución de controversias.

Esta coordinación estratégica cobra urgencia dada la gran fragmentación de los estándares internacionales y multiplicidad de organismos de gestión. Esta realidad exige una gobernanza sanitaria global y pragmática que permita generar escenarios de convergencia, reduciendo los conflictos entre el comercio, la salud humana, animal y vegetal.

También es urgente revertir la tendencia a restringir el comercio que se gestó a nivel global desde el inicio de la crisis. Si bien una porción importante de las medidas comerciales impuestas, por ejemplo, por los países del G-20 durante la pandemia, tienden a facilitar el comercio, un tercio de esas medidas puestas en vigor tienen una clara intención proteccionista. Los países de ALC deben aprender a sortear estos nuevos desafíos y tratar de revertirlos. De lo contrario, el comercio de la región se podría ver afectado.

Los países y organismos internacionales deben entender que este esfuerzo requiere, por un lado, fortalecer la capacidad institucional nacional para influir positivamente en las negociaciones internacionales, y por otro, comprender la problemática e incidir en las agendas de manera que se promuevan los mejores intereses comerciales de los países en su conjunto. También deberán fortalecer la capacidad de coordinación interna entre las Cancillerías, los Ministerios de Protección Agropecuaria, los Ministerios de Salud, las Aduanas y los Ministerios de Comercio, así como con los sectores productivos.

Esta arista de la estrategia requiere conocimiento, dedicación, sistemas de información y otros recursos para su correcta gestión. No es un desafío menor.

Gestión sanitaria

Bajo la dimensión de gestión sanitaria interna, los países deben desarrollar capacidades para sintonizar adecuadamente la gestión y los controles sanitarios con los requerimientos internacionales, así como contribuir con la facilitación del comercio internacional y la gestión efectiva y eficiente de los procesos de control en los puertos de entrada.

Los gobiernos deberán contar con un eficaz sistema nacional de gestión y control sanitario que logre mantener la calidad de los productos agropecuarios y los alimentos bajo estrictos estándares. Estas medidas permitirían evitar el surgimiento y propagación de pestes y enfermedades, incluyendo aquéllas que se pueden transmitir entre animales y humanos (zoonóticas), como el COVID-19. También deberán contar con personal capacitado, procesos transparentes, infraestructura adecuada y tecnologías modernas que ayuden al buen control sanitario, no sólo en el territorio nacional, sino sobre todo en los puertos terrestres, marítimos, fluviales y aéreos.

Con apoyo del BID, Nicaragua, por ejemplo, está modernizando notablemente los puertos de entrada terrestres, logrando reducir los tiempos de paso de 36 horas a 89 minutos.

Promoción de negocios

El proceso de promoción de negocios consiste esencialmente en realizar las gestiones sanitarias necesarias a nivel de la producción, comercialización, certificación y exportación para acceder a mercados sanitariamente rigurosos.

Por ejemplo, Colombia está implementando una agenda de diplomacia sanitaria comercial que busca proactivamente abrir la puerta a la agroindustria colombiana en el exterior. Esta estrategia se enfoca en identificar los mercados con potencial exportador, trabajar de la mano de las autoridades sanitarias en mercados estratégicos para atender sus requerimientos sanitarios, fitosanitarios y de inocuidad, y priorizar la adaptación de la oferta exportable con un enfoque en mercado y no en producto.

Gracias a la implementación de esta reciente política, en 2019 Colombia logró abrir ocho mercados como Perú, Guatemala, Ecuador, China, Japón, México, Egipto, y Arabia Saudita para 14 productos, entre los que se destacan el aguacate Hass, guanábana, arroz, carne bovina y lima ácida Tahití, entre otros.

Hasta el día de hoy no está claro cuándo concluirá la pandemia ni cuál será, en definitiva, su impacto socioeconómico. Lo que sí está claro es que el impacto será profundo. Por ello, es esencial que tanto las instituciones internacionales como los países comiencen a visualizar y utilizar las herramientas que van a permitir avanzar hacia la reactivación económica. Si luego del 11 de septiembre de 2001 se generó un marco comercial global para procurar que las cadenas de valor fueran seguras, hoy corresponde que éstas sean limpias. La efectiva gestión de la Diplomacia Sanitaria para promover un balance entre el comercio y la protección de la salud es una de esas herramientas. ν

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