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  • ERP para empresas 4.0

    27 . abril 2018
    ERp y logística
    Los sistemas ERP de las empresas deben comenzar a migrar hacia un entorno de nube; sin embargo, al llevar sus datos a la nube no debe dejar de lado la seguridad. De tal manera que, al contratar un servicio de ERP para la empresa debemos asegurarnos que la disponibilidad y seguridad puedan convivir de forma híbrida.

    La historia de los ERP sitúa su desarrollo desde la década de los años 90. Con la aparición de los sistemas computacionales, el ERP sustituyó a los sistemas de crecimiento, materiales y manufactura existentes desde hace más de 30 años. Hoy en día, estos sistemas son parte esencial de la operación de grandes y medianas empresas que buscan optimizar sus procesos.

    En las empresas, el ERP es una poderosa herramienta para el procesamiento de datos. Las soluciones actualmente son provistas on-premise, o en la nube (privada o pública). Sin embargo, hay que realizar un análisis con el cual se elija el ERP que pueda adaptarse a las necesidades de cada organización, ya que con la adopción de este tipo de sistemas, las compañías pueden destinar presupuestos para la mejora de áreas prioritarias para la operación de la compañía.

    De acuerdo con IDC, compañía consultora de Tecnologías de Información, los servicios en la nube del tipo SaaS (Software como Servicio, por sus siglas en inglés) continúan creciendo a una tasa de 22.9% anual.

    Esto involucra una mayor adopción de tecnologías basadas en la nube, que las empresas deben voltear a ver. Para José Zurita, Director General de AK Consulting, los sistemas ERP de las empresas mexicanas deben comenzar a migrar hacia un entorno de nube.

    “Del software que existe en el mercado para la planeación de los recursos en las empresas, muchos están disponibles en la nube. Por ejemplo, el producto de SAP está integrándose cada vez más hacia el cloud, por lo que las compañías deben mostrar más apertura hacia el modelo en nube”, asegura Zurita.

    ¿NUBE O SERVICIO PROPIETARIO?

    Anteriormente, los servicios propietarios demostraron un valor para el resguardo de información. Sin embargo, algunos servicios fueron obsoletos, ya que la actualización era tardada y la velocidad para la toma de decisiones se retrasaba. Por lo tanto, a partir de la presente década, el repositorio de datos ha comenzado a migrar hacia la nube, permitiendo una continua operación y facilitando las decisiones.

    De tal manera que la decisión para optar por un servicio dentro de la compañía o provisto por un tercero, depende de cuánta información se está dispuesto a proporcionar. En este sentido, la opción de un servicio en la nube representa una oportunidad para solventar costos de operación.

    Así también, el servicio en nube facilita el acceso a la información desde cualquier dispositivo conectado a internet. Esto permite que los recursos se distribuyan apropiadamente de manera eficiente en cualquier momento. La incorporación de un ERP en la nube supone la centralización de bases de datos para ser usado en una sola plataforma, dando como resultado un ambiente más sencillo para los usuarios.

    Por otro lado, contar con un sistema propietario –es decir, que el software esté diseñado específicamente para la compañía– supone una inversión que resultará costosa a largo plazo.

    La infraestructura dentro de la empresa deberá ser actualizada constantemente. Los protocolos de seguridad y respaldo deberán ser revisados con periodicidad. Además se debe contar con personal dedicado a dar mantenimiento tanto al software como a los servidores.

    A menos que su organización cuente con los recursos humanos y económicos para justificar un proyecto propietario, la mejor opción para su empresa podría ser la nube. Sin embargo, al llevar sus datos a la nube no debe dejar de lado la seguridad. “Actualmente no podemos decir que la nube es cien por ciento segura.

    De tal manera que, al contratar un servicio de ERP para la empresa debemos asegurarnos que la disponibilidad y seguridad puedan convivir de forma híbrida, es decir que podamos determinar qué información sale, cuál entra, cual puede ser consultada fuera de la empresa y cuál no”, aconseja Zurita.

     

    Fuente: Irving González / Perspectiva 8