AMTI 2026-2028: La era de la democratización intermodal

abril 6, 2026 - Por Mónica Herrera
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Bajo el liderazgo de su nuevo presidente, Luis Hernández, la Asociación Mexicana del Transporte Intermodal (AMTI) inicia una gestión marcada por la apertura, y que apuesta por la tecnología, expansión hacia el sureste y una integración sin precedentes con el mercado norteamericano.

En entrevista para Inbound Logistics LATAM, Hernández detalló que durante su periodo buscará impregnar su sello personal en la asociación, el cual se define en tres ejes principales: 

  1. Posicionamiento ante el T-MEC: Ser la voz activa que defienda las necesidades de los asociados en las mesas de negociación binacional.
  2. Democratización del servicio: Atraer a nuevos usuarios, especialmente pequeñas y medianas empresas (PyMEs), que aún no conocen los beneficios de rentabilidad y eficiencia del ferrocarril.
  3. Relevo generacional: Consolidar la expansión de socios integrando “caras nuevas e ideas frescas” que aseguren la longevidad de la industria.

“Mi labor debe ser consolidar la expansión de los asociados, pero también agregar nuevos participantes en el diálogo intermodal. El sumar nuevas caras va a prolongar la vida del sector en México y nos permitirá dejar una buena herencia”.

Luis Hernández, Presidente de la Asociación Mexicana del Transporte Intermodal

Para lograr esta expansión, la AMTI apuesta por fortalecer la figura de los Intermodal Marketing Companies (IMCs). Estos actores son piezas clave que simplifican la logística para el exportador: coordinan al ferrocarril, al transporte terrestre y a los agentes aduanales en una sola factura y un solo servicio. 

El objetivo de la asociación es dotar a estos integradores de tecnologías de trazabilidad que “hablen” el mismo idioma que los sistemas ferroviarios. Así, cualquier usuario, sin importar su tamaño, podrá rastrear su carga con la misma precisión y visibilidad que hoy tiene una gran armadora automotriz.

Homologación: La llave para el T-MEC y la digitalización

La competitividad de México en el marco del T-MEC no depende solo de aranceles, sino de la eficiencia en las fronteras. Luis Hernández destaca que la asociación trabaja de cerca con autoridades como la ANAM y SENASICA para que la digitalización, como el Anexo 29, deje de ser un esquema de pruebas y se convierta en el estándar operativo. Sin embargo, el reto es también interno: se busca una homologación de criterios entre las aduanas del país para evitar que procesos distintos en puertos o fronteras generen “disconfort” en los exportadores.

“Es vital buscar un paralelismo entre los procesos de inspección de autoridades como SENASICA y la FDA para agilizar el movimiento de productos congelados y refrigerados. Esto nos abriría un mundo de oportunidades como país exportador”, señala el presidente de la AMTI.

Para apuntalar esta confianza, la Asociación desarrolla un Mapa de Confiabilidad del Servicio Intermodal, previsto para inicios de 2027. A diferencia de los reportes carreteros tradicionales, esta herramienta se alimentará de datos reales de los usuarios e IMCs para ofrecer una radiografía viva de la red, desde la primera hasta la última milla, sirviendo como un argumento de venta basado en estadísticas de éxito y seguridad.

El Sureste: La frontera logística del nearshoring

Mientras que el centro y norte del país gozan de una red robusta, el auge del nearshoring obliga a mirar hacia las “zonas grises” del mapa logístico. Hernández identifica al sureste mexicano, específicamente la península de Yucatán, Chiapas y Oaxaca, como la región con mayor potencial de desarrollo. No obstante, enfatiza que no se trata de saturar el mercado con terminales innecesarias, sino de crear nodos estratégicos que respondan a la demanda real.

La visión de la AMTI es que proyectos como el Ferrocarril Transístmico y el Tren Maya se integren de forma eficiente a la cadena de suministro. La estrategia sugiere establecer puntos de consolidación en lugares clave como Villahermosa o Campeche, que sirvan como pulmones para el consumo de la región sin atomizar los recursos. Se trata de un plan de conectividad real que busca que el intermodal sea una opción viable en cada rincón del país.

Hacia un indicador de éxito: sostenibilidad y capacitación 

El compromiso de la AMTI con la capacitación del sector, también se ve reflejado en las alianzas académicas que tiene con instituciones como el Politécnico Nacional (IPN) y la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF). A través de programas insignia como la “Semana del Contenedor”, la asociación busca profesionalizar a los próximos líderes logísticos, asegurando que el conocimiento técnico sobre rutas, precios y comercialización llegue a las universidades.

Con respecto al medio ambiente, el compromiso de la asociación es trascender la narrativa. La meta es que la reducción en la huella de carbono que ofrece el intermodal se traduzca, a través de gestiones con la Secretaría de Economía, en beneficios tangibles o incentivos para los usuarios. 

Finalmente, Luis Hernández expresó que, al cierre de su gestión en 2028, el indicador de éxito será uno solo: que el intermodal haya ganado terreno en el mercado logístico nacional. El objetivo es que más empresas, desde grandes corporativos hasta medianos exportadores, vean en el ferrocarril una ruta no solo sostenible, sino económicamente superior.

“No se trata solo de dividirnos la carga que ya existe, sino de hacer el pastel más grande. Si logramos que la tendencia de participación de mercado sea positiva y constante, habremos cumplido con la misión de transformar la logística de México”, concluye Hernández.

Este es un texto de la edición 177 de la revista Inbound Logistics LATAM, descárgala AQUÍ.

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