Culture Spread: Hablemos de litio

julio 14, 2021 - Por Inbound Logistics Latam
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Hablemos de litio

Por: Isela Carmona

De los más de 50 millones de toneladas anuales de desechos tecnológicos sólo el 20% se recicla, el resto son vertidos en basureros sin medidas especiales, contaminando incluso los mantos acuíferos.

El hombre más rico del mundo, Elon Musk, fundador de dos de las empresas más exitosas del Siglo, Tesla y Space X, se caracteriza por encontrar una solución para cada problema y en vez de exigir subsidios al Gobierno, innova cada vez que el mundo gira y provoca un cambio; Además de no tener temor de contradecirse a sí mismo, equivocarse, fracasar y hasta reírse de ello, lo mismo promociona el uso de energías limpias o renovables que usa grandes cantidades de gas de manera directa para impulsar sus cohetes que colocan satélites tanto de particulares como de gobiernos como de manera indirecta, ya que la electricidad para su generación también puede usar grandes cantidades de gas. 

Entre sus habilidades, se encuentra la visión de largo plazo que le permite no sólo analizar sino realizar una metódica “Planeación Estratégica” para adelantarse a todo y todos, incluso al contexto, entorno y clima sea financiero, social, económico y hasta político e implementarlas en tiempo récord bajo condiciones muy adversas.

Pero es su siempre constante investigación en desarrollo tecnológico el que esta vez le ha permitido paliar el conflicto logístico comercial entre EUA y China y resolver la dependencia de chips o semiconductores asiáticos, mientras el Gobierno de Biden ha declarado que, “Estados Unidos explorará acciones inmediatas que le permitan abordar la escasez de chips”, Musk no sólo ha reducido en un 50% el costo de producción de sus propias baterías, componente más importante de un auto eléctrico, resolviendo su problema de logística y dependencia de proveedores asiáticos, sino además logrará disminuir el gasto de agua en el proceso y reducir con ello la contaminación de los mantos acuíferos en su propia planta de baterías que planea instalar.

Vale la pena recordar que el preciado “oro blanco” o “nuevo petróleo”, como se denomina al litio, principal componente de los chips, no sólo contamina cuando éstos son desechados como basura tecnológica después de su vida útil o cada vez de manera más prematura por las tendencias o modas, sino que, en su proceso extractivo, altamente costoso también existe un alto grado de contaminación, convirtiéndose en una suerte de parodia en su discurso ecológico o de sustentabilidad. Se calcula que, de los más de 50 millones de toneladas anuales de desechos tecnológicos sólo el 20% se recicla, el resto son vertidos en basureros sin medidas especiales, contaminando incluso los mantos acuíferos.

Si bien era evidente que el litio más que un “just in time” se había convertido en un “just in case” para la industria de alta tecnología, sería en la pandemia que el tema cobraría gran relevancia y visibilidad, ya que la escasez de chips semiconductores no sólo impacta patrones de consumo y logística, sino también a las economías globalizadas obligando a cerrar varias fases de procesos manufactureros de grandes empresas en todo el mundo, siendo el insumo básico no sólo de celulares, computadoras, consolas de videojuegos, electrodomésticos, robótica, baterías de autos, en donde además se emplea en bombas de hidrógeno, motores a gas de submarinos, reactores de fusión, gases y lubricantes, por lo que su importancia afecta incluso decisiones políticas, invirtiendo los papeles de los países desarrollados y manufactureros, otorgando nuevamente supremacía a los países poseedores de los recursos naturales, entre ellos los de Latinoamérica, con grandes reservas de litio en Chile, Argentina, Bolivia y México.

 

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En el caso particular de México, se han detectado probables yacimientos en varios estados del territorio desde hace más de 40 años y más recientemente se ha declarado que ocupa el 1er. Lugar entre los depósitos de litio más grandes del mundo, sin explotar, tan sólo en Sonora, ello de acuerdo a la empresa “Mining Tecnology”, la cual calcula más de 243 millones de toneladas, superando las 21 millones de toneladas del Salar Uyumi en Bolivia, y si bien existe la intención de nacionalización por el Gobierno Federal, no existen concesiones específicas para explotar litio, los aproximadamente 15 proyectos  en etapa de exploración con probabilidades de más del 50% corresponden a empresas extranjeras  derivadas de concesiones no de litio, sino de otros minerales y, concedidas en años anteriores, al amparo de las cuales pueden explorar y potencialmente explotar el litio, entre las que destaca el proyecto de la canadiense “Bacanora Minerals” en sociedad con la empresa china “Ganfeng Lithium”, esta última proveedora de Tesla, y la cual ha presentado también un proyecto de construcción de una planta de reciclaje de baterías en México.

La importancia estratégica del litio y más específicamente de México y el momento económico y geopolítico al amparo del TMEC, radica en que independientemente de ser un tema de soberanía, seguridad y auto sostenibilidad, los países poseedores de litio y en general de recursos naturales se encuentran en una suerte de portal de oportunidad que pueden y deben aprovechar, en donde evolucionar de extractores-maquiladores a productores-manufactureros y en el inter desarrolladores de tecnología, hará la diferencia con respecto a las oportunidades perdidas en el pasado, como los países asiáticos han demostrado.

En resumen, el momento es propicio para sentarse a repensar los dilemas y paradojas de la tecnología vs la verdadera sustentabilidad:

  • El litio es un commodity, como la mayoría de los recursos energéticos y naturales estratégicos, es un producto o bien por el que existe una demanda en el mercado y se comercian sin diferenciación cualitativa en operaciones de compra y venta y sus precios son regulados por mercados internacionales.
  • La sustentabilidad o ecología, bajo la óptica de energías renovables, no necesariamente son menos dañinas al medio ambiente si consideramos toda la cadena de los procesos que los impactan, la basura tecnológica puede ser igual o más contaminante o igualmente reciclable que la chatarra en el caso de los autos a gasolina.
  • Los efectos en los países poseedores de los recursos naturales necesarios para las tecnologías pueden ser más devastadoras que para los países manufactureros y consumidores de tecnologías, pero igualmente sus beneficios si se miran bajo una óptica geopolítica, económica y regional a incluir en programas y planes no sólo políticos sino empresarial y hasta personal.

Vale la pena quedarnos con la frase del revolucionador Elon Musk “Si queremos cosas hay que construirlas y no pedirlas al Gobierno” yo añadiría que el aprendizaje que nos deja es una serie de coincidencias entre gente emprendedora y millonaria, no se quejan, actúan, asumen riesgos y se responsabilizan, tienen visión de largo plazo pero flexibilidad para cambiar los planes, trabajan pero también investigan e invierten en desarrollo, aprenden de los fracasos sin culpar a los demás especialmente a los gobiernos, salen de su zona de confort y se esfuerzan por sobrevivir por encima de cualquier adversidad y fracaso y especialmente se rodean siempre de gente positiva con pensamiento similar pero sin prejuicios, siempre con la mente abierta como un paracaídas. 

Isela Carmona Cardoso es Licenciada en Administración con especialidad en Finanzas Internacionales, Sistema Financiero y Planeación Estratégica. Analista de economía, geopolítica y finanzas, se puede contactar vía Linkedin.


 

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