Cruceros y su impacto en el medio ambiente

septiembre 20, 2023 - Por Inbound Logistics Latam
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Por: Ing. ALEXANDER ESLAVA SARMIENTO 

Consultor Portuario – Especialista en Logística Internacional laeslavas@unal.edu.co 

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Ing. ALEXANDER ESLAVA SARMIENTO
Consultor Portuario – Especialista en Logística Internacional laeslavas@unal.edu.co

La navegación marítima como fuente de ocio comenzó con los transatlánticos de cruceristas. El primero de ellos fue el Deux Frères, navío francés que inauguró la ruta La Havre-Nueva York, el 17 de diciembre de 1784. El  servicio a bordo se asemejaba al de un simple hotel. 

Un crucero se define como cualquier viaje de pago de tarifa por placer a bordo de un buque, cuyo objetivo principal es el alojamiento de los huéspedes para visitar una variedad de destinos. El turismo de cruceros se originó en la década de 1970 en los EE UU., con los viajes en crucero al Caribe, que aún constituye la región más popular y visitada del mundo. 

La mayor concentración de rutas se encuentra en el Caribe y el Mediterráneo. Sin embargo, la búsqueda de nuevos destinos ha llevado a las compañías a construir nuevos cruceros y reestructurar los existentes, expandiéndose a todos los continentes y transportando cada vez más pasajeros. Tanto la oferta como la demanda del turismo de cruceros han evolucionado significativamente en los últimos 50 años.  

Los itinerarios se han expandido a nuevas regiones geográficas con un número creciente de puertos europeos y asiáticos que ponen su mirada en el turismo de cruceros como una oportunidad de desarrollo, es un nuevo fenómeno económico y social con potenciales impactos graves en los pilares de la sostenibilidad. 

La contaminación de los cruceros no es un nuevo fenómeno de contaminación transfronteriza de especial preocupación para los entornos marinos sensibles. Las actividades de los cruceros mientras están anclados, en el muelle o en tránsito producen una serie de emisiones contaminantes que tienen una amplia gama de impactos en el medio ambiente. La demanda, tanto en términos del elevado número de cruceristas, como del creciente número de embarcaciones, agrava los impactos ambientales. 

Dado que la flota de cruceros está aumentando velozmente, de la misma manera lo está haciendo la presión total sobre el medio ambiente. Aunque los cruceros representan solo un pequeño porcentaje (menos del 1%) de la industria naviera mundial, se estima que una cuarta parte de todos los desechos producidos por el transporte marítimo provienen de este sector. Las prácticas de gestión de residuos en los cruceros no siempre cumplen las condiciones técnicas básicas para la  eliminación de residuos peligrosos, lo que da lugar a emisiones de sustancias peligrosas como dioxinas (a través de la incineración), macro residuos flotantes y micro y nano plásticos, con los consiguientes impactos en la fauna marina.  

Los nuevos cruceros “megacruceros” de mayor capacidad de cruceristas cuentan con una amplia gama de instalaciones de ocio a bordo (entretenimiento, compras, gastronomía) han hecho que este tipo de turismo sean popular entre los nuevos segmentos demográficos (adultos jóvenes, familias) y en la población de menores ingresos. De hecho, el crucero más grande del mundo, el “Icon of the Seas”, con un tonelaje de 250,800 toneladas, es cinco veces más grande que el Titanic, con más de 20 cubiertas (pisos), múltiples parques acuáticos, 40 bares y restaurantes, siete piscinas, tiene capacidad para hospedar 10,000 personas. 

Esta tendencia, “megacruceros” está generando alarma ambiental en cuanto a su sostenibilidad por donde transitan y arriban, ya que requieren energía e inevitablemente generan desechos y emisiones contaminantes en los puertos visitados y en sus entornos marinos teniendo un efecto catastrófico en los ecosistemas locales. 

Amenazas de los cruceros para el medio ambiente

Los primeros impactos en el medio ambiente se producen con la construcción del crucero y la infraestructura portuaria, que implican necesariamente modificaciones en el litoral local y frecuentemente se asocian a la alteración de los ecosistemas marinos. En segundo lugar, la mayoría de los cruceros dependen de los combustibles fósiles (Bunker Fuel Oil, Marine Diesel Oil y Marine Gas Oil) como fuente de energía debido a su viabilidad económica. 

La quema de combustible, a su vez, provoca tres impactos principales: a) emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI); b) Material Particulado (MP), óxidos de azufre y óxidos de nitrógeno; c) derrames accidentales. Un estudio relacionado con la contaminación del aire causada por los cruceros en Europa en 2017 reveló que emitían 10 veces más óxido de azufre que toda la flota europea de vehículos de cruceros. Considerando que este impacto ambiental ha sido producido únicamente por 203 cruceros operando en Europa, la industria se ve como un gran contaminador del aire e impulsor del Cambio Climático Global (CCG). 

Otra amenaza ambiental asociada a la actividad de cruceros es la generación de residuos líquidos y sólidos. Estudios demuestran que los cruceros representan menos del 1% de la flota mercante mundial, y son responsables del 25% de todos los desechos generados por los buques mercantes a nivel global. Los flujos de desechos de los cruceros son diversos: desechos humanos, desechos sólidos, aguas grises, aguas de sentina oleosas y agua  de lastre. 

Se ha estimado que los cruceristas generan en promedio 3.5 kg de desperdicio de alimentos por día. Además, la cantidad promedio de desechos domésticos (cualquier cosa que no sea desperdicio de alimentos, aceite de cocina o plástico) es de aproximadamente 3 kg por persona por día. El ruido producido por los motores y generadores de los cruceros es otro gran problema asociado a la actividad de estos, ya que causa perturbaciones en las especies marinas e incluso las obliga a abandonar sus hábitats naturales. Sin embargo, los motores no son la única fuente de ruido asociada con los cruceros. 

Los cruceristas de excursiones en tierra también generan contaminación acústica especialmente en el caso de los megacruceros debido a las visitas simultáneas. Esto es particularmente preocupante en el caso de las excursiones en tierra a hábitats naturales,  ya que la capacidad de carga del área podría verse comprometida; de igual forma, el anclaje del crucero al arribar a puerto destruye los organismos marinos y daña los ecosistemas sensibles. 

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La mayoría de los cruceros dependen de los combustibles fósiles (Bunker Fuel Oil, Marine Diesel Oil y Marine Gas Oil) como fuente de energía debido a su viabilidad económica./Foto: Pixabay

No obstante, la configuración de los itinerarios de los cruceros sigue obedeciendo a criterios de costo de combustible, imagen del destino y estrategias innovadoras para generar mayores posibilidades de desarrollo comercial y para mejorar y expandir las actividades a bordo del crucero. La innovación no solo se basa en el diseño de los cruceros, también en los productos que se ofrecen, como itinerarios cada vez más especializados, nuevos  puertos de escala y nuevos puertos base. 

Técnicas «Greenwashing» o “Lavado Verde”  

La vida en los cruceros no solo satisface a una amplia gama de consumidores, sino que también maximiza los gastos de los cruceristas a bordo. Un reciente estudio que examinó los informes de sostenibilidad corporativa de la industria de cruceros evidenció que la mayoría de las empresas navieras (Carnival Corporation, Royal Caribbean Cruises, Norwegian Cruise Line) no revelan completamente los impactos negativos generados por su actividad, sino que tienden a resaltar los resultados económicos favorables para los destinos portuarios, y lo hacen apoyados en la técnica del «Greenwashing» o “Lavado Verde”.  

«Greenwashing», es la práctica de comunicación ambiental engañosa utilizada para crear una imagen positiva a los ojos de las partes interesadas cuando en realidad no es tan positiva como parece. El “Lavado Verde” es un fenómeno generalizado en la actualidad, dada la creciente importancia que se otorga a los temas de responsabilidad y sostenibilidad. La necesidad y demanda de un comportamiento cada vez más ecológico y ambientalista ha llevado a algunos actores económicos a decidir no invertir en procesos y estrategias para mejorar la sostenibilidad, sino invertir en comunicación. 

En el “Lavado Verde” el proceso de comunicación tiene un enorme potencial de efectos negativos que afectan al mercado, a las empresas verdaderamente sostenibles, a los consumidores ya los inversores. La variedad de canales de comunicación que utilizan hoy en día se presta a ser manipulados y desviados de acuerdo con el mensaje que quieren entregar y la percepción que quieren crear a los ojos del receptor. 

Otro tipo de motivación está representada por el deseo de obtener una ventaja competitiva y de mercado sobre otros actores económicos rivales. Presentarse como un sujeto proactivo y de escucha abierta conduce muchas veces a una posición más ventajosa frente a quienes no se presentan de esa manera y, por tanto, da acceso a ventajas de otro tipo (mayor poder de negociación, mejor recaudación de fondos, mejores relaciones  humanas/sociales, mejor visión de riesgos y oportunidades), logrando obtener un alto nivel de reputación y legitimidad de los principales grupos de interés.  

Por tanto, el “Lavado Verde” trae ventajas no solo en términos de imagen, sino también en términos de protección contra eventos disruptivos (escándalos, problemas legales, litigios), turbulencias del mercado y cambios profundos en las preferencias y elecciones de otros actores en el mercado. Este intento de embellecimiento se hace para encubrir las deficiencias en la estrategia y las acciones de un actor económico hacia la sostenibilidad  de sus procesos o para anular por completo la imagen de aquellos que aún no están comprometidos con la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental, tal como acontece en la industria de los cruceros.

De hecho, para su desplazamiento y funcionamiento, los cruceros queman Fuel Oil pesado (Hidrofluorolefinas, HFO), es un combustible residual generado durante la destilación del petróleo crudo que contiene grandes concentraciones de azufre y metales formadores de cenizas. Los gases de escape generados por la quema de HFO contienen altos niveles de azufre, así como metales e hidrocarburos aromáticos policíclicos, muchos de los cuales tienen propiedades tóxicas, mutagénicas y/o cancerígenas. De hecho, la exposición a corto plazo se asocia con resultados cardiovasculares adversos. 

MP (hollín de diésel) tomado en las cubiertas de cruceros podrían tener su origen en los gases de escape de los motores del crucero, los generadores del buque, las partículas de polvo transportadas  por el viento de fuentes terrestres, las partículas emitidas de actividades de lavandería, partículas de combustión  de productos de cocina o tabaco y aerosoles de cigarrillos electrónicos/vaporizadores. Aunque existe fuerte evidencia de que el escape del motor de los cruceros afecta la calidad del aire en las ciudades portuarias y costeras que visitan, y en especial la calidad del aire en la cubierta del mismo crucero. 

Un estudio reciente evidenció que las lecturas promedio de MP, tomadas en cruceros son más significativas (aproximadamente ocho veces más altas) en las áreas de popa en comparación con las concentraciones medidas cerca de la proa. Las concentraciones de MP en las cubiertas son más altas (200 veces) que el aire en un parque lejos del tráfico, comparables a las concentraciones medidas en ciudades contaminadas como Lahore, Beijing, Ciudad  de México, Tokio y Santiago. A pesar de estar en mar abierto y al aire libre, los cruceristas y el personal de tripulación están expuestos a concentraciones elevadas de MP. Esto sugiere que una fuente, entre la proa y la popa de los cruceros aporta de manera muy generosa MP (el tamaño de las partículas se alinea estrechamente con el tamaño de las partículas que generan los motores y el sistema de escape de los cruceros). 

Durante un viaje de una semana, un crucero típico (no “megacrucero”, con una capacidad media para 5 mil personas), genera alrededor de: 210,000 galones de aguas residuales (conocidas como aguas negras); un millón de galones de aguas residuales de lavabos, duchas, cocinas y lavanderías (conocidas como aguas grises); 120 galones de desechos tóxicos de laboratorios fotográficos, limpieza en seco, desechos médicos y dentales y pinturas usadas; 50 toneladas de basura; 25,000 galones de agua de sentina oleosa. 

Los cruceros también contaminan el aire, dañan los arrecifes y el hábitat marino. Se estima que un solo crucerista: 3.5 kg de desechos/día; 40 litros/día de aguas negras; 340 litros/día de aguas grises; 10 litros/día de agua de sentina; 0.16 kg/día de residuos peligrosos y 0.40 kg/km de CO2. A modo de ilustración, cruceristas de un crucero antártico producen tantas emisiones durante un viaje de siete días como el europeo medio en un año. A su vez, el crucero con los mismos 5,000 cruceristas genera: 15 toneladas de desechos/día; 130,000  litros/día de aguas negras, 1.5 millones de litros/día de aguas grises, 40,000 litros/día de agua de sentina; 500 kg/día de residuos peligrosos y 1.5 ton/km de CO2.  

Así, los cruceristas tienden a concentrar sus actividades en regiones costeras y en puertos específicos. Por tanto, su impacto en estas áreas sensibles es significativamente mayor que su proporción en términos del número de envíos de la flota global marítima mercante. Si bien los cruceros actualmente representan sólo el 2% de la industria turística total, está creciendo rápidamente y parece estar más flexible a los cambios económicos y sociales debido a su movilidad. 

Estas características hacen que la industria sea muy atractiva para las economías en desarrollo, pero extremadamente difícil de monitorear y controlar con respecto a la contaminación. El turismo de cruceros encarna no solo los problemas de una importante contaminación del transporte, sino también nuevos fenómenos de contaminación asociados con una pequeña ciudad flotante o un destino turístico.

Casos reales de cruceros y su afectación

  • 2001, Westerdam (Holanda América) fue sorprendida descargando aguas residuales mientras estaba atracado en el puerto de Juneau, Alaska. 
  • 2001, en aguas del Parque Nacional y Reserva, el capitán del crucero Glacier Bay no redujo la velocidad ni cambió de rumbo al notar que el crucero estaba en curso de colisión con dos ballenas jorobadas, miembros de una especie protegida y en peligro de extinción.  
  • 2002, la naviera Norwegian Cruise Line se declaró culpable de numerosos vertidos de agua de sentina oleosa desde 1997 hasta abril de 2000.
  • 2002, el crucero Carnonia (Carnival Corp.) descargó 8,000 galones de fuel oil pesado en las cercanías de  Río de Janeiro.  
  • 2004, SunCruz, JAB America, Inc., fueron capturados por la vigilancia de la Guardia Costera de los EE. UU. mientras arrojaban bolsas de basura de plástico por la borda del crucero cerca de Fort Lauderdale 
  • 2005, los cruceros Carnival Cruise y Holland America fueron acusados de descargas repetidas de agua de sentina contaminada y de presentar cuadernos de bitácora falsificados en 2000, 2001, 2002 y 2004 
  • 2006, Pacific Sky (Carnival Corp.) arrojó ilegalmente en la isla de Vanuatu, al este de Australia, 500,000  litros de petróleo y aguas residuales sin tratar.
  • 2006, el crucero Summit e Carnival Cruise Corporation Line embistió a una ballena de 15 metros.  
  • 2007, Carnival Corporation pagó una multa de USD$ 750,000 por colisionar intencionalmente con ballenas  jorobadas, miembros de una especie protegida y en peligro de extinción. 
  • 2008, Puerto de Génova, se descubrió que un buque de cruceros con bandera panameña estaba usando  combustible marino con un contenido de azufre superior al 1.5 por ciento. 
  • 2008-2009, los cruceros Princess Cruise (Carnival Corp.) recibieron treinta notificaciones en 2008, y otras  cincuenta y cuatro en 2009, por descarga irregular de aguas residuales en Alaska. 
  • 2009, el Spirit of Adventure (Saga Holidays) derramó petróleo en el Geirangerfjorden, en la costa occidental  de Noruega, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.  
  • 2009-2010, se informó sobre varios cruceros que se encontraban bajo investigaciones pendientes sobre la contaminación del aire en Alaska: Rhapsody of the Seas (Royal Caribbean International), Norwegian Star  (Nor wegian Cruise Line), Oosterdam, Amsterdam, Ryndam (Holland America Line), Island Princess y  Coral princess (Princess Cruises), Mercury y Millenium (Celebrity Cruises). La frecuencia de estos incidentes excluye posibles coincidencias.  
  • 2010, el crucero Sapphire Princess, de la flota de Carnival Corporation, en ruta desde Ketchikan hacia Ju neau, Alaska, encontró en su proa una ballena jorobada hembra muerta de 13 metros de largo 
  • 2017, el documento oficial de la empresa Costa Cruceros, titulado Sustainabilitiy Report, página 133 incluye un cuadro explicativo con todos los tipos de residuos que genera la flota de esta empresa (15 cruceros navegando en el Mediterráneo). Según ese cuadro, del total de aguas grises producidas por la flota de Costa Cruceros, es de 2.94 millones de metros cúbicos, de los cuales prácticamente todos se lanzan al mar (2.89  millones de metros cúbicos). El resto, se descargan en tierra. 
  • 2019, un estudio de impacto ambiental realizado a Carnival Corporation, la compañía naviera de cruceros más grande del mundo, concluye que ésta produjo diez veces más óxido de azufre (SOx) en las costas de Europa que los 300 millones de automóviles del continente juntos. 

Por tanto, los cruceros operan bajo circunstancias únicas que pueden facilitar la exposición y propagación de enfermedades infecciosas. Los factores que contribuyen incluyen: contacto cercano y frecuente entre cruceristas  y miembros de la tripulación con muchos espacios compartidos (esto proporciona las condiciones principales para la transmisión de persona a persona a través de la inhalación de virus en aerosoles y/o gotitas). Una población internacional de cruceristas y tripulantes; y contacto bidireccional de personas que desembarcan de cruceros y comunidades locales (portuarias). 

Los cruceros pueden adquirir nuevos depósitos de enfermedades infecciosas a través de alimentos y agua contaminados o cruceristas infectados, que se propagan durante el viaje y se dispersan a través de las personas que desembarcan, no solo propagando la enfermedad mientras están en el  crucero, sino también llevándolas de vuelta a las comunidades de todo el mundo. Se ha planteado la hipótesis de que los sistemas de transporte masivo, como las líneas de cruceros, están involucrados en la amplificación y  aceleración de la propagación de la influenza anualmente y, más recientemente, de los coronavirus a nivel mundial.  

Comprender la cadena de impactos negativos ambientales generados por este tipo de turismo requiere conocer la relación “Causa-Efecto”. Las actividades de los cruceros mientras están anclados, en muelle o en tránsito producen una serie de contaminaciones que tienen una amplia gama de impactos en el medio ambiente.

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